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Tohjiro (伊藤智生)

Hay trayectorias que, vistas desde fuera, parecen contradictorias. La de Tohjiro —nombre artístico de Ito Tomoo (伊藤智生), también conocido como Ito Yuichi (伊藤裕一) en algunos créditos tempranos— es una de ellas.

Director de cine independiente reconocido en festivales internacionales a mediados de los años 80, pasó los siguientes treinta y cinco años produciendo vídeo adulto (AV) en Japón, donde construyó un sello propio, Dogma (ドグマ), especializado en shibari y fetiche extremo.

En 2023, una de sus producciones fue seleccionada para el Festival Internacional de Cine de Oldenburg, en Alemania. En 2026, con un diagnóstico de cáncer de pulmón en estadio IV, rodó su segunda película de largometraje.

Vista desde dentro, esa trayectoria tiene una lógica precisa. Este artículo intenta reconstruirla.


Origen y formación

Tohjiro nació el 17 de junio de 1956 en Roppongi (六本木), el barrio de Minato (港区), Tokio. De niño descubrió el cine a través de Chaplin —The Kid, Limelight— y tomó una decisión temprana: dedicar su vida al séptimo arte.

Tras la educación secundaria, consiguió trabajo como becario en el departamento de arte de Mirrorman (ミラーマン), serie de Tsuburaya Pro (円谷プロ). Más adelante ingresó como alumno de la primera promoción del Instituto Especializado de Cine y Radiodifusión de Yokohama (横浜放送映画専門学院, hoy Universidad de Cine de Japón / 日本映画大学).

Siendo estudiante, el director Morisaki Azuma (森﨑東) lo incorporó a Kuroki Taro no Ai to Boken (黒木太郎の愛と冒険) como actor y colaborador de guion. El personaje que interpretó era un joven aspirante a director de cine. No era una elección casual.

En 1979, junto a la productora audiovisual Sadamatsu Mayako (貞末麻哉子), abrió en Roppongi el teatro Creative Space OM (クリエイティブ・スペースOM). El espacio acogía proyecciones en 8 mm y 16 mm, representaciones teatrales y colaboraciones con directores como Ishii Sōgo (石井聰亙) y Yamamoto Masashi (山本政志).

En paralelo, trabajó como asistente de dirección en producciones de la compañía teatral Mumyōjuku (無名塾), fundada por el actor Nakadai Tatsuya (仲代達矢). Eran años de formación amplia, sin una disciplina única.


Gondola — el origen de todo

Cartel de la película Góndola
Cartel oficial de la película Góndola.

En 1984, Tohjiro empezó a producir su primera película de largo metraje. Se endeudó por cincuenta millones de yenes. La película se llamaba Gondola (ゴンドラ).

El origen del proyecto no fue una idea abstracta. En las clases nocturnas de pintura que un amigo suyo impartía en el Creative Space OM apareció una tarde una chica de unos doce años. Había dejado la escuela desde segundo de primaria, en una época en que el abandono escolar era todavía muy infrecuente en Japón. Se sentaba sola entre las adultas.

Tohjiro recuerda que lo que más le llamó la atención fue su densidad: una oscuridad callada, como un agujero negro. Cuanto más la trató, más evidente le resultó que esa chica necesitaba algo. Eligió hacer una película con ella —y para ella— como manera de abrirle un espacio donde existir de otro modo.

Gondola narra la historia de Ryo (良), un joven llegado desde la península de Shimokita (下北半島), en el norte de Japón, que trabaja limpiando cristales de rascacielos suspendido en una góndola.

En un edificio de altura vive Kagari (かがり), una niña de once años que cuida dos pinzones de Java blancos (文鳥, bunchō) y escucha la vibración de un diapasón. Cuando uno de los pájaros enferma, Ryo la acompaña a la clínica veterinaria. El pájaro muere. La madre tira el cadáver. Kagari huye. Ryo la lleva al norte.

La película se completó en 1986. Encontró dificultades para estrenarse en Japón, pero circuló por festivales internacionales, donde recibió reconocimiento.

Morisaki Azuma y la distribuidora Kawakita Kashiko (川喜多かしこ) la apoyaron; el poeta Tanikawa Shuntarō (谷川俊太郎) la elogió públicamente. En 1988 se estrenó formalmente en el Teatro Shinjuku (テアトル新宿) y obtuvo el premio al mejor director novel en el Festival de Cine de Yokohama (横浜映画祭).

Las deudas, sin embargo, permanecieron.

Gondola contiene, en embrión, lo que Tohjiro siguió haciendo durante las décadas siguientes: una mirada sostenida sobre personas que viven en los márgenes, sin juicio y sin sentimentalismo.

En 2016, al saber que el negativo original guardado en Imagica (イマジカ) se estaba deteriorando, y coincidiendo con su 60 cumpleaños, decidió producir una versión remasterizada digitalmente.

En 2017 la llevó a teatros de todo el país. El vínculo con esa primera película nunca se interrumpió del todo.

El desvío hacia el AV — o la coherencia disfrazada

En 1989, cuando preparaba su segunda película, un productor le exigió cambios en el guion que hacían irreconocible su propuesta. Tohjiro se negó. Con las deudas de Gondola aún sin saldar, le presentaron V&R Planning (V&Rプランニング), un sello de vídeo adulto que le ofreció algo poco frecuente en cualquier industria: libertad total para rodar lo que quisiera.

Debutó como director AV con Blue Film (ブルーフィルム), escrito junto a Tameike Goro (溜池ゴロー) y protagonizado por Saejima Nao (冴島奈緒).

Lo que encontró en ese trabajo no fue solo una salida económica: encontró, de nuevo, personas que vivían fuera del marco. Actrices que habían llegado a esa industria por razones complejas, que cargaban con historias propias y que no encajaban fácilmente en ningún otro lugar. Era, en cierta medida, el mismo territorio humano que había explorado en Gondola.

Durante los años 90 dirigió para múltiples sellos —VIP, Cosmos Plan, Alice Japan, Max-A, Kuki, CineMagic— abarcando géneros diversos: cosplay, bondage, sadomasoquismo, entre otros.

En 1997 se incorporó a Soft On Demand (ソフト・オン・デマンド / SOD), sello con mayor libertad de contenido. Allí lanzó una línea propia de vídeos bajo su nombre, dentro del sello Hamlet de SOD, comenzando con Real Fetish (TJ-001), e impulsó la carrera de Morishita Kurumi (森下くるみ), la actriz con quien trabajó de forma más extensa a lo largo de los años.

En diciembre de 1999, el fundador de SOD, Takahashi Ganari (高橋ガナリ), le impuso un año de pausa en la producción AV con una indicación directa: que reencauzara su mirada. Le encargó trabajos de V-Cinema (Vシネマ) de contenido suave.

En ese período dirigió, entre otros, Lovely Woman Teacher (愛しの女教師), protagonizado por Asaoka Mirei (朝岡実嶺). Esa colaboración tenía antecedentes, y tendría consecuencias.

Dogma — la productora

En febrero de 2001, Tohjiro fundó Dogma (ドグマ) dentro del grupo SOD. Un año después lo convirtió en compañía independiente, con distribución a través de Outvision (アウトビジョン). Morishita Kurumi dejó SOD para incorporarse como actriz de contrato. Dogma tenía una identidad clara desde el principio.

La razón social de la empresa es OM Production, Inc. (株式会社オムプロダクション). Su presidente ejecutivo es Mikami Muneyuki (三上宗之). Las oficinas y estudios se encuentran en Roppongi (六本木), Minato (港区), Tokio —el mismo barrio donde Tohjiro nació y donde abrió su primer teatro—. La distribución digital se realiza a través de su web propia; los DVD, a través de Hokuto Corporation.

La producción habitual rondaba los ocho títulos mensuales, aproximadamente la mitad dirigidos por el propio Tohjiro.

La especialización de Dogma es el vídeo de fetiche extremo: bondage, sadomasoquismo, felaciones forzadas, enemas y géneros afines. Dentro de ese marco amplio, el sello desarrolló una identidad propia a través de series que se extendieron durante años y de un enfoque de producción que priorizaba la autenticidad sobre el artificio.

Entre las series más representativas dirigidas por Tohjiro destacan varias. Confinement Chair Trance (拘束椅子トランス) arrancó en noviembre de 2002 y se convirtió en una de las de mayor recorrido del sello.

M-Drug (Mドラッグ), de temática sadomasoquista, comenzó en septiembre de 2005 con Hoshitsuki Mayura (星月まゆら) como primera protagonista y llegó a superar las veinte entregas.

Innocent Desire (青い性欲) se inició en marzo de 2001, durante la etapa SOD, y continuó bajo el subsello Shyness a partir de 2007. La serie Kinbaku M Female Actress Collection (縄・M女優 コレクション) documentó entre 2006 y 2008 el trabajo de distintas actrices dentro del universo del kinbaku.

Dogma fue también el marco en que Tohjiro desarrolló colaboraciones con los bakushi (縛師) más relevantes de su generación, entre ellos Akira Naka (奈加あきら), Ren Yagami (鵺神蓮), Tesshin Doyama (堂山鉄心) y Kurumi Mira (ミラ狂美). Estas colaboraciones dieron lugar a producciones que documentaron estilos distintos de kinbaku en condiciones de rodaje exigentes.

Más allá de las series de Tohjiro, Dogma acogió el trabajo de otros directores bajo sus subsellos. CORE SM (diciembre de 2005) se creó para producción hardcore sadomasoquista; Dogma Out (2005–2006) fue utilizado principalmente por el director Baba the Babee. La estructura de subsellos permitió segmentar el catálogo sin perder coherencia de marca.

En el terreno de los premios, Dogma patrocinó entre 2005 y 2007 los D-1 Climax (D-1クライマックス), un concurso abierto también a directores externos que combinaba ventas durante un período determinado con valoraciones de jurado. Tohjiro ganó el primer puesto en 2005 y 2006; en 2007 el premio correspondió a Nimura Hitoshi.

En 2009, Dogma participó por primera vez en el AV Grand Prix con Vomit Enema Ecstasy X (ゲロ浣腸エクスタシー X), de Tohjiro. No obtuvo el primer premio —que fue para S1 No. 1 Style—, pero sí el galardón a ventas digitales y su dotación de dos millones de yenes.

Entre las actrices que trabajaron de forma habitual con Dogma figuran, además de Morishita Kurumi, Hoshitsuki Mayura (星月まゆら), Hasegawa Chihiro (長谷川ちひろ), Tomoda Maki (友田真希) e Izumi Marin (泉まりん).

Estas actrices forman el grupo conocido informalmente como las «Mujeres M de Tohjiro». El vínculo entre Tohjiro y sus colaboradoras no era meramente profesional en el sentido convencional: él las consideraba intérpretes con una disposición específica hacia el material, no simples ejecutoras de un guion.

Dogma sigue activa. Su catálogo completo supera con amplitud lo que cualquier fuente secundaria recoge de forma sistemática.

El shibari como lenguaje

Tohjiro fue miembro de Kinbiken (緊美研), sociedad fundada por Nureki Chimuo (濡木痴夢男), una de las figuras históricas del kinbaku japonés, y produjo obras con Nureki como protagonista. A través de Dogma, trabajó con los bakushi más relevantes de su generación.

Una de las producciones más representativas de ese período es Kinbaku Gonin (緊縛 GONIN 塩見彩): seis horas de duración, dos DVD, grabadas en 4K sin cortes y sin guion previo. La actriz protagonista, Shiomi Aya (塩見彩), es atada sucesivamente por cinco bakushi —Akira Naka (奈加あきら), Eve Huimuro, Ranki Kazami, Tesshin Doyama (堂山鉄心) y Ren Yagami (鵺神蓮)—, cada uno con su propio estilo y vocabulario de cuerda.

El resultado es, en cierta medida, un documento comparativo de cinco maneras de entender y ejecutar el kinbaku.

Dogma fue uno de los pocos sellos que mantuvo el shibari como género con producción sostenida y criterio técnico. Lo que distingue la aproximación de Tohjiro no es solo la escala de sus producciones, sino la ausencia de artificio: lo que se ve en pantalla es real.

Shura (しゅら) — el regreso al cine por la puerta del shibari

Cartel de la película Shura
Cartel oficial de la película Shura.

En 2023, Tohjiro presentó Shura — Hermanas de cuerda (しゅら-縄の姉妹‐), una producción que no encaja con facilidad en ninguna categoría.

Formalmente es una película de largo metraje con aspiraciones cinematográficas; en cuanto a su contenido, trabaja con el shibari, el drama familiar y el incesto como materiales narrativos.

El director de kinbaku fue Ren Yagami (鵺神蓮). Las protagonistas, Shiomi Aya (塩見彩) y Kouno Hana (神納花), dan vida a dos hermanas criadas en una familia donde el padre es bakushi y la madre, modelo de kinbaku. La película explora lo que esa herencia hace a quienes la reciben.

El montaje llevó casi un mes; la mezcla de sonido se realizó en Imagica (イマジカ). Duración final: 124 minutos.

Shura fue seleccionada para la sección Midnight Express del Festival Internacional de Cine de Oldenburg, en Alemania, en octubre de 2023. Era la primera vez en treinta y seis años que una producción de Tohjiro llegaba a un festival internacional de cine. El círculo con Gondola se cerraba, al menos en parte.

El estreno de Shura coincidió con un período de cambios legales en la industria audiovisual adulta japonesa. La nueva legislación afectó las condiciones de producción y generó incertidumbre sobre el futuro profesional de muchas personas activas en el sector.

La promesa — Asaoka Mirei (朝岡実嶺)

Fotografía de Tohjiro junto a Asaoka Mirei
Tohjiro y Asaoka Mirei.

En 1991, durante el rodaje de un trabajo de Asaoka Mirei, Tohjiro estaba presente en el casting. No era habitual que un director asistiera a esa fase de producción. Ella no sabía quién era; lo vio mirándola con atención y no supo interpretarlo.

Él, en cambio, percibió algo inmediato: un aura que no correspondía al contexto. La comparó con Hara Setsuko (原節子) y Yoshida Sarika (吉田さりか), dos referencias del cine japonés de distintas generaciones. No era una hipérbole informal. Era una valoración.

Más adelante, Asaoka le contó su historia. Había llegado al mundo del cine adulto engañada. Lo que ella quería —lo que siempre había querido— era ser actriz. Pero esa trayectoria le había cerrado puertas: los productores de cine convencional rechazaban trabajar con ella en cuanto conocían su pasado, y sus padres no podían ver su trabajo con orgullo. Cuando lo dijo, lloró.

Tohjiro le hizo una promesa concreta: te hago una película en la que seas la protagonista, una película que te abra puertas internacionalmente.

Asaoka esperó. Pasaron diez años, veinte, treinta. Hubo un período, en torno a los cuarenta, en que dejó de esperar; pensó que aquello no iba a ocurrir. Siguió trabajando como actriz en producciones de televisión y teatro —entre ellas el drama Koko Kyoshi (高校教師, TBS)— y estudió interpretación en el estudio de Ivana Chubbuck en Los Ángeles durante dos años.

Más tarde se supo que eran marido y mujer, aunque Tohjiro no lo había hecho público hasta la preparación de StageⅣ.

La promesa no desapareció. Solo esperaba el momento en que Tohjiro no tuviera otra opción que cumplirla.

StageⅣ — la película como acto

Cartel de la película Stage IV
Cartel oficial de la película Stage IV.

En marzo de 2025, Tohjiro recibió un diagnóstico de cáncer de pulmón en estadio IV. La clasificación indica enfermedad metastásica: el cáncer se ha extendido más allá del órgano de origen. Con el tiempo se confirmó metástasis cerebral. El pronóstico de supervivencia en estas circunstancias es limitado, y los médicos le comunicaron que la cirugía no era posible.

Tohjiro recuerda que al salir de la consulta tenía la mente en blanco. Asaoka recuerda que las enfermeras la miraban con lástima cuando él salió, y que él pasó de largo murmurando «lo peor», sin siquiera detenerse a pagar en caja.

Durante la hospitalización, empezó a escribir: tratamientos, vida cotidiana, memoria. Llegó a llenar seis cuadernos. En algún momento pensó que aquello podía convertirse en un guion. Lo fue.

La película resultante, StageⅣ, es una autobiografía filmada.

Tohjiro y Asaoka Mirei se interpretan a sí mismos —o a versiones de sí mismos— bajo los nombres ficticios de Bonza y Yoshiko. La decisión de hacer pública por primera vez su relación matrimonial formó parte del proyecto desde el principio.

El eje narrativo central es, paradójicamente, la comida. Asaoka adoptó una terapia dietética estricta como respuesta al diagnóstico: reducción drástica de sal, eliminación de carne roja y de alimentos procesados. Tohjiro tenía preferencias opuestas en todo —carne de vacuno, sabores intensos, una lista muy corta de alimentos tolerados—. Lo que siguió fue un conflicto cotidiano y sostenido: él la llamó fanática, dijo que lo que hacía era una religión. Hubo un momento en que ella salió de casa y lloró en el metro.

El equilibrio llegó de manera inesperada. Durante una hospitalización prolongada, Tohjiro descubrió que la comida del hospital —con carne, con algo de sal, con recetas reconocibles— le parecía deliciosa. La explicación era sencilla: los meses de dieta estricta habían recalibrado su percepción del sabor. Al volver a casa, el contraste fue de nuevo difícil, pero el proceso de negociación ya había comenzado. Asaoka fue incorporando ingredientes de calidad sin aditivos, ajustando sabores. Llegaron a un punto común.

El rodaje comenzó a finales de abril de 2026, contra el criterio médico. Completaron el rodaje a finales de mayo. El preestreno está fijado para el 26 de junio de 2026 en el Teatro Shinjuku (テアトル新宿) —el mismo teatro donde Gondola se había estrenado cuarenta años antes—. La producción se financió parcialmente a través de una campaña de crowdfunding en CAMP-FIRE que superó su objetivo de tres millones de yenes.

Tohjiro había dicho, sin dramatismo, que en septiembre probablemente ya no estaría. Y sin embargo ensayaba, revisaba el montaje y planificaba una obra de teatro para el otoño en la que Asaoka también participaba.

La película no trata sobre la muerte. Él lo deja claro: quiere que sea un documento de la energía de ella, de su capacidad de seguir adelante donde otros se detendrían. Para Tohjiro, el diagnóstico no fue solo pérdida: fue también lo que le hizo sentir el valor de cada persona y cada momento con una claridad que antes no tenía.

Legado y lectura

La pregunta que la trayectoria de Tohjiro plantea no es simple. ¿Es el AV una forma de cine? ¿Puede el shibari ser un lenguaje cinematográfico? ¿Dónde termina la industria y empieza el arte?

Estas preguntas no tienen respuestas limpias, y probablemente Tohjiro no las buscaría en esos términos.

Lo que su trabajo sí muestra, con consistencia a lo largo de cuarenta años, es una manera de mirar a las personas: una mirada que no juzga el margen desde el centro, sino que se instala en el margen y trabaja desde ahí. Gondola y StageⅣ son películas muy distintas, hechas en circunstancias muy distintas. Pero las dos nacen del mismo gesto: alguien que ve a otra persona con atención, decide que esa persona merece una película, y la hace.

La promesa tardó treinta y cinco años en cumplirse. El diagnóstico fue lo que la volvió urgente. Pero la promesa existía antes del diagnóstico, y eso importa.

StageⅣ no es una película sobre el cáncer. Es una película sobre lo que una persona es capaz de hacer por otra.

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