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Mitos en el Shibari II: La confusión de términos

Continuamos esta serie dedicada a los mitos en el shibari. En esta entrega, abordamos el significado y el uso de términos japoneses como shibari y kinbaku, entre otros.

Terminología confusa

Como hispanohablantes, enfrentamos una terminología japonesa reinterpretada por angloparlantes, que nos llega distorsionada, de tercera mano.

Esta mediación genera una serie de términos que se acaban utilizando no como lo que realmente son o significan, sino como versiones alteradas, en ocasiones de forma interesada.

Me refiero a la confusión deliberada entre shibari, kinbaku y bondage, a la que, en ocasiones, se suman otros términos de manera oportunista, esperando que "suene la flauta" y se incrementen las ventas.

Para entenderlo mejor, conviene recordar que el japonés es un idioma profundamente contextual: lo que sucede, quién participa, el lugar y la forma en que se desarrolla la acción son factores clave para dotar de significado a una palabra o frase.

Para mayor complicación, la "escena japonesa" tiene su propia jerga, que varía de región en región y evoluciona constantemente.

Por lo tanto, tomar palabras aisladas y usarlas como conceptos fijos y concretos puede funcionar con el griego o el latín clásico para textos científicos, pero no en el lenguaje cotidiano.

Una anécdota ilustrativa: la tercera palabra más buscada en Google relacionada con el "bondage japonés" es chivari (con "ch" y "v").

Un ejemplo claro de por dónde van los tiros.

Es curioso comprobar que en Japón se refieren al shibari como bondage, mientras que en Occidente llamamos shibari al bondage, quizá porque nos suena más exótico y sofisticado.

La realidad es sencilla: shibari y kinbaku son palabras japonesas que, en muchos contextos, se utilizan indistintamente para referirse al estilo japonés de bondage.

  • Shibari (verbo) significa simplemente «atar» o «unir» cosas entre sí.
  • Kinbaku (sustantivo) hace referencia a «atar» o «amarrar» algo de manera más intensa.

Dentro del argot, shibari es el término general, mientras que kinbaku sugiere una práctica más cargada emocionalmente, una diferencia más de matiz que de esencia.

Separar conceptualmente shibari y kinbaku del bondage occidental tiene sentido, ya que este último engloba prácticas tan diversas como restricciones con cadenas, envolvimiento en látex o privación sensorial.

Así, mientras todo shibari es bondage, no todo bondage es shibari.

Definiciones cerradas o abiertas

Aquí entramos en un terreno resbaladizo: el de las sexualidades identitarias, donde las personas tienden a construir su identidad a partir de sus prácticas.

El problema surge cuando el shibari se aborda desde el identitarismo: se intenta trazar fronteras rígidas sobre qué es o no es shibari, cayendo en falacias como «El shibari tiene que ser como yo digo, o no es».

Esta actitud no solo empobrece la práctica, sino que, en los peores casos, puede derivar en abusos.

A su vez, encontramos otro extremo: quienes quieren llamar "shibari" a cualquier cosa hecha con cuerdas, incluyendo prácticas como el "macramé".

Nuestra aproximación

En nuestra escuela, optamos por utilizar definiciones operativas: descripciones claras y precisas del concepto, con criterios que permitan incluir la mayor cantidad de casos posibles, y excluir de manera razonada aquello que claramente no lo es, evitando gustos o caprichos personales.

Nuestra definición de shibari contempla:

  • Su origen en los oficios tradicionales (y, en menor medida, en las artes marciales).
  • El uso armónico y natural del cuerpo, priorizando la ergonomía.
  • La incorporación de geometrías en las composiciones visuales y en los patrones de las cuerdas.
  • El empleo de cuerdas (otro mito).
  • Su origen japonés, al menos históricamente.

Por supuesto, otras escuelas y personas pueden tener definiciones distintas, y aplicar el término shibari o kinbaku a prácticas que difieren sustancialmente de las nuestras.

Encontraremos enfoques puristas, integristas, comerciales o simplemente personales. Y no pasa nada.

El problema aparecerá entonces cuando una persona nueva en el shibari se topa con definiciones contradictorias y quede confundida.

Pero, sinceramente, no es muy diferente de lo que sucede cuando quieres cambiar de electrodoméstico en casa y consultas reseñas en internet: opiniones contradictorias, criterios dispares y, al final, la necesidad de tomar tu propia decisión.

Nada nuevo bajo el sol.

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