Estos dos conceptos orientales son una buena metáfora para entender el instante de aproximación e inicio de la interacción erótica.
De forma resumida
- Maa: Podemos entenderlo como el espacio personal de un individuo.
- Maai: Hace referencia a armonizar los respectivos espacios personales de dos individuos, ya sea creando un único espacio común o coexistiendo ambos en un mismo lugar y tiempo.
Es irreal tomar por normativo el idílico escenario en el que, por simplemente aproximarse, dos personas en una interacción erótica fusionen sus respectivos Maa en una bella burbuja íntima.
Si eso sucede, quizás añadir el shibari sea un derroche, y lo más práctico sea centrarse en esa explosión de deseo.
Lo más frecuente en la realidad cotidiana, cuando la relación ya tiene un recorrido, es que la propia naturaleza fisiológica del deseo cause que, por efecto de la "habituación", la dopamina generada no sea suficiente para fusionar ambos espacios automáticamente.
Por ello, necesitamos estímulos extra para generar el contexto erótico apropiado.
Espacio Personal en la Vivencia Erótica
El shibari erótico, en la forma en que lo enseñamos en Escuela de Shibari - Shibari Dojo, utiliza expresamente esos espacios personales, creando una dinámica que redefine conscientemente los límites de la intimidad.
La neurociencia moderna ha demostrado que las interacciones en el "espacio personal" provocan respuestas fisiológicas medibles, y en contextos eróticos activos, generan un incremento en los niveles de dopamina que predisponen a generar o desarrollar el contexto erótico.
Habituación y Deseo Sexual
El fenómeno de habituación descrito previamente tiene una base neurológica sólida.
Los estímulos repetitivos pierden su capacidad para generar respuestas dopaminérgicas intensas, lo que explica la disminución del deseo erótico en relaciones de larga duración.
En este contexto, el shibari erótico puede "acelerar" el recorrido por los esquemas del deseo.
La naturaleza secuencial del shibari, y los posibles pactos o acuerdos previos, permiten generar confianza al manejarnos en un contexto estructurado, mientras que la adaptación e improvisación permiten que esa estructura sea novedosa en cada interacción.
La asimetría establecida en la gestión de recursos refuerza la función del shibari erótico como acelerador del deseo erótico, al tiempo que lo sitúa dentro del espectro de las "sexualidades no normativas" o kink, con el aliciente que toda diferenciación de la normalidad aporta.
Paralelamente (en interacciones debidamente informadas), la sensación de seguridad generada por el manejo eficiente de la técnica, el efecto "desconexión" o aislamiento del entorno que se genera, y el establecimiento de un marco de consentimiento (implícito o explícito) facilitan afrontar la exploración de los esquemas emocionales más allá de lo que habitualmente nos permitimos, ya sea por tiempo, energía o confianza.
Sincronización Fisiológica
La armonización de espacios personales (Maai) tiene correlatos fisiológicos medibles. Ritmos cardíacos, frecuencias respiratorias, expresiones faciales o respuestas del sistema nervioso autónomo pueden acoplarse entre dos personas en dicha situación.
En el contexto del shibari, la persona que ata tiene la capacidad de gestionar y aprovechar esta sincronización para facilitar el establecimiento del contexto erótico y que la persona atada pueda recorrer su esquema del deseo, descubriendo expresiones emocionales poco usadas o novedosas.
La observación de las respuestas fisiológicas es clave para obtener referencias que guíen a la persona atada en esa gestión.
Conexión
El shibari no ejerce ningún tipo de magia que provoque conexiones místicas entre sus participantes.
Los procesos fisiológicos comentados, junto a otros muchos que se dan en la interacción erótica cuando alcanza elevados grados de intensidad, median en nuestra percepción de la realidad y de lo que está sucediendo, haciendo que el deseo erótico determine el significado de todo lo que sucede.
Esta "ilusión" de conexión, o conexión real (ya que es lo que realmente estamos viviendo en ese instante), se refuerza por el proceso de restricción de la conducta y capacidad de expresión de la persona atada.
Vulnerabilidad
Aunque este aspecto se trata en detalle en otro artículo, la vulnerabilidad es otra de las características del shibari erótico.
Por aclarar conceptos, no estamos tanto ante una vulnerabilidad por restricción o exposición física, e incapacidad para protegerse, sino ante un ejercicio de confianza y exposición de emociones que pueden ser extrañas incluso para quien las vive.
Estado de Conciencia Alterado
El shibari, cuando se practica con atención plena al Maai, puede facilitar estados alterados de conciencia que tienen bases neurofisiológicas documentadas.
Tomando como referencia la curva del proceso emocional, a medida que nos acercamos al "punto balístico" o "de no retorno", nuestra percepción de lo que sucede y cómo nos afecta se ve determinada por los efectos sobre el cerebro de la neuroquímica segregada.
Estos efectos, en el shibari, se manifiestan de dos formas diferentes dependiendo del rol en que estemos.
La persona atada puede alcanzar estados alterados de conciencia, en algunos casos denominado subespace.
Su proceso de "subida" es rápido, y su proceso de "bajada" no se demora más allá de unas horas.
Es decir, pasadas unas horas del punto álgido de la sesión, volverá a su "normalidad" en lo emocional y en lo racional. Sus valores y criterios volverán a ser los habituales.
Ojo, alcanzar un estado alterado de conciencia ni es requisito ni condición, solamente una circunstancia que puede darse en algunos casos.
Es importante tener en cuenta que estos estados alterados de conciencia no nos eximen de responsabilidades sobre nuestros actos, pero sí afectan nuestra capacidad de valoración y toma de decisiones. Algo similar a lo que sucede cuando estamos bajo los efectos de ciertas drogas.
Por su parte, la persona que ata, por la asimetría de la interacción y su función inherente como gestor de la sesión, mantiene un nivel de atención y control, con lo que no alcanzará el punto balístico emocional que da paso a un estado alterado de conciencia.
Pero igualmente, se ve inmersa en un intenso proceso emocional, solo que en su caso la curva es más aplanada, forma una meseta, y los efectos neuroquímicos tardan mucho más en desaparecer.
De esta forma, normalmente será necesario que duerma y coma (como una resaca) para que vuelvan a niveles "normales" y pueda afrontar la toma de decisiones con sensatez.
El proceso emocional que se vive y sus efectos fisiológicos no tienen nada que ver con el mindfulness ni otros conceptos filosóficos, que no son más que interpretaciones interesadas de los hechos físicos.
Expresión Emocional
Durante una interacción erótica con alta carga emocional, como es el shibari, pueden manifestarse expresiones emocionales extrañas para nosotros por lo novedosas. En ocasiones pueden parecernos incluso fuera de contexto.
Parecernos. Pero no lo estarán. No hay expresión emocional mala ni inválida. Por sorprendente o extraña que nos parezcan, todas las emociones y vivencias de ambas partes son perfectamente válidas.
Inhibirlas o rechazarlas, sean propias o de la otra parte, reduce significativamente la satisfacción sexual y la calidad de la interacción.
"De nada nos servirá saber replicar figuras elaboradas con las cuerdas si no somos capaces de conectar con la persona con la que estamos interactuando."
La comprensión, desde el conocimiento científico, de los procesos emocionales asociados a la práctica del shibari nos ayudará a mejorar la experiencia erótica y, en el caso de parejas con vínculos estables, a fortalecer esa relación, independientemente de la complejidad técnica de los patrones de atado.