Aplicación de la técnica "hibari" en la construcción de un futumomo con propósito erótico
Nudo de alondra
La clave en esta técnica es el nudo de alondra, un recurso que normalmente no se emplea en el shibari.
El nudo de alondra presenta algunos problemas, como no retener la cuerda en su sitio, de modo que, al aumentar la tensión, se apretará y, al retirarla, se aflojará.
Al mismo tiempo, reduce la capacidad de carga de la cuerda, al concentrar toda la tensión en un único punto.
Si estáis empleando cuerdas vegetales torsionadas, el riesgo de cambios en la presión que ejerce o de deslizamiento se reduce bastante.
Y al ser aplicado sobre un conjunto muscular muy grande, no vamos a poder hacer suficiente fuerza como para que resulte anatómicamente peligroso.
En activación muscular, en un uso como el mostrado, no es posible ejercer con una cuerda suficiente presión sobre la zona como para afectar a la circulación de la femoral.
En cambio, si colocamos la cuerda sobre la zona inguinal, sí que podemos causar molestias (y daño si somos muy bruscos) en los nervios femorales o ilioinguinales.
Técnicamente, partir de un nudo de alondra nos ofrece dos grandes ventajas: la primera, la velocidad e inmediatez, ya que podemos crear un futumomo funcional en unos segundos.
La otra es el control y la gestión de la tensión, puesto que, simplemente pasando la cuerda por el lazo, tendremos un manejo preciso de la tensión cuerda-cuerpo.
Gestión del cuerpo
Vamos a mantener la misma gestión y manejo del cuerpo que en el ejercicio “futumomo”, partiendo ambos de una posición estable y creando una extensión de cadera.
En un primer momento, hasta que tengáis hecha la alondra, no os preocupéis de dónde queda el pie.
Por ahora solo nos interesa que la rodilla quede por detrás de la cadera.
Una vez apretemos la alondra, el pié se desplazará, juntándose al muslo. Vigilad que el movimiento no venga exclusivamente de la rodilla, sino que acentúe la extensión de cadera.
En cualquier futumomo, una musculatura muy desarrollada será un tope que hará que el pié no llegue hasta el glúteo. Eso es normal y no resta efectividad.
Manejo de la cuerda
La idea es recoger el conjunto de la pierna con un nudo de alondra, por lo que pasaremos la cuerda por debajo de la pierna y el muslo, sacando el lazo cerca de la región inguinal.
Consejo: al tirar y apretar el lazo, este se desplazará. Procurad dejarlo lo más abajo posible para que luego quede o bien sobre la cara interna del muslo (más efectivo), o bien en el hueco de la pierna cuando se flexione (menos molesto).
Gestión de la sesión
Esta técnica nos permitirá generar estimulación indirecta de forma rápida e inmediata.
Por lo tanto, no se trata de “completar” la figura, sino de explorar cómo funciona en la persona atada esa estimulación.
Apretar, y no hacerlo mirando a la pierna, sino a los ojos de la persona atada, va a ser la clave que nos indique cuánto debemos apretar y cuándo.
En cada vuelta, la tensión aumenta, y con ella debe incrementarse la estimulación.
Si no hay una respuesta clara, es que o bien no estáis apretando lo suficiente, o bien no lo hacéis en la zona adecuada del cuerpo.
Revisad, en tal caso, que no se haya perdido la extensión (que la rodilla no esté delante de la pelvis) y que estéis manejando la cuerda en el ángulo y con la intensidad adecuados.
Envolver apretando, como si fuese un saco de dormir, no va a funcionar; debe haber un ángulo de ataque y una intensidad diferente en cada lado del bloque muslo-espinilla.
Nota: este ejercicio tiene una segunda parte.