Guía paso a paso para la aplicación de la segunda línea en figuras tipo gote o takate kote
Conectar la cuerda
El primer paso es conectar o añadir la segunda línea de cuerda, y aquí tenemos dos opciones:
- Continuar con el sobrante de cuerda de la primera línea y, en el momento oportuno, unir directamente una nueva pieza de cuerda. Es la forma «clásica» dentro de las escuelas inspiradas por Akechi.
Si optas por esta opción, recuerda que debes rodear el tronco con la cuerda después de cerrar la primera línea y antes de iniciar la segunda, manteniendo siempre la misma dirección de giro. - Prescindir de la cuerda de la primera línea y añadir directamente una nueva pieza de cuerda. Esto es algo que cada vez más estilos adoptan, y es una clara influencia del «estilo Naka».
Es lo que se muestra en el vídeo, uniendo la nueva cuerda al tronco, justo por debajo de la primera línea.
Importante: No deformes el tallo tirando con fuerza de esta línea; debe mantenerse recto. Además, mantén la dirección de giro establecida en la primera línea.
Gestionando el cuerpo al aplicar la cuerda
Esta cuerda tiene un propósito claro: gestionar el cuerpo. Por ello, al aplicarla, debemos ser conscientes de su función.
Al iniciar la envoltura, una leve presión con los antebrazos (o las manos, si no abarcamos completamente el cuerpo de la persona atada) ayudará a aumentar la activación.
Importante: Aumentar la activación no significa estrujar ni comprimir el cuerpo. Sutileza antes que fuerza. A nivel físico, la teatralización queda a vuestro gusto.
Si aplicamos demasiada presión y el cuerpo se comprime en exceso, la primera línea perderá tensión, lo que indica que no se gestionó correctamente el cuerpo al aplicarla.
Sonrisa triste, sonrisa alegre
Buscamos gestionar energías y fuerzas por medio de vectores, por lo que cada una de las líneas tendrá un aspecto diferente.
La primera línea, vista desde el frente, tiene el aspecto de una «sonrisa triste» (:(), con las comisuras hacia abajo.
Esta segunda línea representa una «sonrisa alegre» (:)), con las comisuras hacia arriba.
Esto es algo que quien ata debe tener en cuenta al manejar las cuerdas, buscando el ángulo que concentre la carga en el punto que nos interese o que indique al cuerpo el grado de activación que se le va a requerir.
La altura a la que se coloca la cuerda sobre el brazo dependerá de la anatomía de la persona atada. Una vez más, su feedback es imprescindible. Como guía, la cuerda debe apoyarse sobre la musculatura, aprovechando sus formas para llevar el húmero hacia arriba, hacia su anclaje en el hombro.
En la parte frontal, las cuerdas se apoyan en la región inferior del tórax, sobre el borde costal y por encima del abdomen.
No debe estar apretada, lo repito.
Respuesta de la persona atada
Mientras se aplica la cuerda, la persona atada debe estar presente, reaccionando con la activación del core y contrarrestando las fuerzas que se generan.
Si estamos en una práctica, su guía será fundamental para quien ata. Dar feedback e indicaciones claras sobre su cuerpo será clave para avanzar en esta parte de la técnica.
Es importante, por su seguridad, que la persona atada identifique correctamente la zona donde debe aplicarse la cuerda.
Si se trata de una sesión íntima, responde activamente y, si quien te está atando duda o no sitúa la cuerda de forma adecuada, indícaselo sin acritud; no está en tu cuerpo y no siente por ti.
¿Cuántas vueltas al cuerpo?
Puesto que buscamos proporcionar información táctil al cuerpo, una sola línea sería insuficiente, y tres resultarían excesivas, posiblemente generando ruido y restando efectividad. Por ello, dos vueltas al cuerpo (con cuerda doble) son lo más apropiado.
Cerrando la línea
El enfoque que le damos a las figuras implica que cada «pieza» o línea se separe de las demás, de forma que minimizamos el efecto de las cargas que sufre la forma en cada una de sus partes.
Para cerrar la primera línea, hacíamos un doble cruce: primero de abajo hacia arriba, invirtiendo la dirección de la cuerda, y volviendo de arriba hacia abajo por el otro lado del tallo.
Ese cierre bloquea el movimiento de la cuerda, dejando una estructura firme y, en aplicaciones avanzadas, permite además anclar a ella otras cuerdas.
Sin embargo, en la segunda línea procedemos de forma diferente. No necesitamos retener tanta tensión, por lo que usaremos el nudo conocido como «media luna».
Recogemos primero las cuerdas del lado por el que «viene» la cuerda y luego las que van en la dirección del giro. De esta forma, compactamos las líneas.
Importante: Todos los «nudos» o fricciones que cierran una línea deben estar lo más apretados posible; no dejéis cuerdas flojas ahí, ya que, al aplicar cargas a la estructura, pueden deslizarse, y esos milímetros extra afectarán a su tensión.