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Sekibaku (責縛) - Shoden (初段)
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Las cuerdas retorcidas aunque no suelen representar riesgos graves, sí pueden generar confusión o inseguridad en quien ata.

¿Qué importancia tiene la forma en que se colocan las cuerdas?

Esta es una pregunta frecuente entre practicantes. Algunos creen que las cuerdas deben quedar perfectamente planchadas y paralelas, mientras que otros prefieren un estilo más caótico y entrecruzado.

En términos generales, la apariencia de las cuerdas puede responder a criterios estéticos muy distintos según la cultura o escuela de shibari con las que uno se identifique.

Estética occidental vs. estética japonesa

En Occidente suele valorarse la simetría, la limpieza visual y la precisión en la colocación de las cuerdas.

Sin embargo, en la tradición japonesa, la asimetría, la simplicidad y cierta tosquedad suelen ser características más relevantes dentro de su concepción artística.

Un ejemplo interesante: durante una visita a Tokio, un alumno preguntó al maestro Naka Akira por qué sus ataduras eran simétricas en Europa y más caóticas en Japón.
La respuesta fue clara: si no hacía las ataduras simétricas, los occidentales se ponían nerviosos.

Por tanto, la elección entre simetría y asimetría dependerá del gusto personal y del contexto cultural donde se realice la práctica.

¿Pueden las cuerdas torcidas causar daño?

A menudo se argumenta que las cuerdas montadas, separadas o retorcidas pueden provocar abrasiones, pellizcos o incluso lesiones en la persona atada.

Sin embargo, estos efectos no se deben a la torsión de la cuerda en sí, sino al deslizamiento indeseado de esta sobre la piel.

Y eso ocurre cuando quien ata no maneja correctamente la tensión y el control de la cuerda.

La clave está en aplicarlas manteniendo siempre el contacto firme y estable con el cuerpo de la persona atada, evitando que se deslicen al aplicar fuerzs.

¿Cómo saber si algo va mal?

Si al terminar una figura notas que alguna cuerda ha quedado torcida o montada sobre otra, no des por sentado que cause molestias.

Lo mejor que puedes hacer es preguntar directamente a la persona atada si le molesta. Su percepción será la única referencia válida.

Diferencias técnicas

Desde un punto de vista técnico, sí que existen diferencias, aunque no sean absolutas ni aplicables en todos los casos.

Cuando una cuerda se enrosca o queda montada sobre otra, esto puede afectar ligeramente a cómo se transmite la tensión.

Pero normalmente, esto no implica un fallo estructural grave, sino más bien un indicador de que el manejo de la cuerda podría haber sido más preciso.

Cómo identificar problemas de manejo

Una señal clara de mala distribución de fuerza es que los extremos de la cuerda (los cabos) tengan longitudes muy diferentes al finalizar la figura.

Esto suele ocurrir cuando se agarra la cuerda con demasiada fuerza, con el puño cerrado, y se aprieta al tirar, lo que hace que un cabo reciba más tensión que el otro. Como resultado, la cuerda se desliza más de un lado y se retuerce.

Problemas derivados de cuerdas retorcidas

En ciertas situaciones, como en suspensiones, las cuerdas enroscadas pueden no mantener la tensión de manera uniforme comparadas con cuerdas más "planas".

Sin embargo, esto dependerá del tipo de cuerda utilizada y de la figura específica que se esté realizando.

Técnica de Mano Abierta

El estilo Yagami Ryu propone un enfoque diferente: manejar la cuerda con la mano abierta, sin apretarla, dejando que se deslice suavemente sobre la palma.

Este concepto tiene raíces en las artes marciales, donde también se emplean técnicas de "mano abierta".

En este caso, lo importante es entender que el control no viene del agarre fuerte, sino de la fluidez y sensibilidad en el manejo de la cuerda.

Agarrar con fuerza no aporta seguridad ni estabilidad. Más bien todo lo contrario: puede bloquear la tensión y romper los circuitos cinéticos entre quien ata y quien es atado.



Práctica a evitar

Una costumbre bastante extendida —y poco recomendable— es la de "peinar" las cuerdas después de colocarlas.

Meter un dedo bajo ellas y deslizarlo para alinear las cuerdas puede parecer una buena idea, pero en realidad genera incomodidad e incluso movimientos innecesarios en el cuerpo de la persona atada.

Además, envía señales contradictorias al tejido muscular y puede romper la tensión establecida.

Cuándo ajustar y cómo hacerlo

Si necesitas ajustar una cuerda, hazlo desde la ropa o, si es directamente sobre la piel, utiliza la fascia.

Pero ten en cuenta que cada línea de cada figura tiene su propia dirección.

Por ejemplo:

  • La línea superior de un gote se corrige deslizando la piel o la ropa hacia arriba.
  • La línea inferior se corrige deslizando hacia abajo.

Es preferible colocar bien las cuerdas desde el principio que andar haciendo ajustes posteriores.

Un buen manejo inicial evita correcciones innecesarias y mejora tanto la seguridad como la estética de la figura.

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