Análisis técnico del futumomo, estudiando sus principales variantes y qué debemos tener en cuenta en cada caso.
Forma tradicional: flexión de cadera
Históricamente, hemos visto que el futumomo se construye a partir de la flexión de cadera.
La persona atada está sentada en el suelo, se sujeta la cuerda a uno de sus tobillos y se lleva el pie lo más cerca posible de su trasero.
Identifiquemos este tipo de futumomo como «flexión de cadera».
La imagen resultante, cuando ambas piernas se atan de esta forma, es una M, con exposición directa de la entrepierna.
Obviamente es una figura procedente del porno, donde se emplea precisamente para facilitar los planos detallados de los genitales, generalmente de mujer.
¿Qué es una «flexión de cadera»?
Biomecánicamente, la flexión de cadera es el movimiento por el que el muslo se aproxima hacia el tronco, disminuyendo el ángulo entre la pelvis y el fémur.
Para situarlo visualmente, la rodilla estará por delante de la cadera.
El ser humano tiene un rango de movimiento bastante amplio en lo referente a flexión de cadera, superando en muchos casos los 100º.
Factores a tener en cuenta
Este rango se ve afectado por factores como el agarrotamiento de los músculos isquiotibiales (situados en la parte posterior del muslo), laxitud en el psoas (conecta la columna con la pierna), la propia movilidad de la articulación formada por el fémur y la cadera, la posición de la pelvis (rotada hacia atrás limita el rango), la longitud de las extremidades o el control neuromuscular (aquí el cansancio y el estrés son factores importantes).
Algunos de estos factores se pueden corregir sobre la marcha, especialmente los posturales; otros, con ejercicio frecuente (agarrotamiento muscular y control neuromuscular), pero aquellos que dependen de la propia anatomía o de la condición física escapan a nuestro control y deberían ser revisados por profesionales.
Cuando recogemos la pierna en flexión de cadera, debemos tener en cuenta que aproximadamente cada 10º se aumenta exponencialmente la compresión en la zona inguinal, pudiendo afectar a nervios y ligamentos.
A partir de 100-120º, la cabeza del fémur comienza a deslizarse fuera de su sitio.
¿Recordáis todos los problemas para estabilizar el hombro?
Bien, la cadera es el equivalente al hombro, pero con mucha más estabilidad natural. Pero si algo que ya es estable lo desestabilizamos, estaremos generando problemas donde no los había.
Aunque sea sin llegar a flexiones tan extremas, si superamos el rango dinámico activo de la persona, sus músculos se agarrotarán afectando (dependiendo del caso) a la región lumbar, psoas, suelo pélvico..., generando a partir de ahí problemas de compresión de nervios o contracturas musculares.
Si la colocación de la pelvis no es correcta y se adopta una postura con lordosis lumbar, se estarán comprimiendo nervios, provocando hormigueo y pérdida de sensibilidad en la cara interna del muslo.
Por lo que al ejecutar una flexión de cadera debemos mantenernos siempre dentro de los límites de movilidad de la persona atada y no empeñarnos en llevar el pie hasta el trasero.
Atención a la rodilla
Si intentamos gestionar el movimiento de flexión de rodilla desde la parte baja de la pierna, cerca del tobillo, y no desde la articulación fémur-cadera, y pretendemos llevar el pie hasta el glúteo, lo más normal es que, una vez alcanzado el límite de movilidad de la cadera, el resto del movimiento nos lo facilite la rodilla, entrando la cadera en rango pasivo (perdemos control muscular de la misma).
Pero, además, estaremos sobrecargando la rodilla, aumentando presión de la rótula contra el fémur y forzando los ligamentos laterales de la articulación.
Esta secuencia suele llevar a una compensación en la pelvis y aumenta los riesgos de sobrecarga y lesión de forma significativa, incluso sin añadir cargas.
Diferencias anatómicas
Una vez más, os recordamos que no debéis intentar replicar de forma inconsciente lo que se ve en fotos.
La anatomía occidental difiere de la oriental, pero incluso cada persona es diferente.
El grosor de los muslos, la masa muscular, el tamaño de los gemelos la propia forma de la cadera, o la longitud de las piernas en relación al torso será determinante para el rango de flexión que se pueda conseguir.
Reinterpretación: extensión de cadera
Existe esta otra opción a la hora de construir un futumomo, que es la que se basa precisamente en la extensión de cadera en rotación interna.
Es una forma no tan «dramática», que en lugar de enfocarse en la exposición visual se centra en provocar estimulación genital indirecta por medio de la activación muscular.
No busca llevar el pie al trasero, aunque en ocasiones se consiga, sino alcanzar el rango máximo de extensión, siendo una atadura muy útil en aplicaciones tipo «giaku ebi».
¿Qué es la extensión de cadera?
La extensión de cadera es el movimiento en el que el muslo se aleja del tronco hacia atrás, aumentando el ángulo entre la pelvis y el fémur.
Es el movimiento opuesto a la flexión de cadera. Y en él la rodilla permanece por detrás de la cadera.
En este movimiento, el glúteo mayor y los isquiotibiales son los grandes protagonistas, y es importante anotar que el rango de movimiento es significativamente menor que en la flexión.
Aunque el rango teórico de extensión de cadera puede llegar a los 10º, muy pocas personas, sobre todo si tienen cierta edad y hábitos sedentarios, van a poder llegar a los 5º.
Nota: personas con cirugías en la zona pélvica pueden notar molestias, ya que se tira de los tejidos y la presencia de cicatrices puede generar sensaciones poco agradables. En tal caso, mejor pasar a otra cosa.
El rango que se puede alcanzar vendrá determinado por la movilidad de los ligamentos que sujetan el fémur a la cadera, pero, sobre todo, por la capacidad de mantener la activación muscular requerida, ya que, aún en rangos reducidos, es muy exigente.
Cuidado con las lumbares
Deberemos vigilar no hacer compensaciones desde la región lumbar, arqueando la espalda para facilitar el movimiento.
Por una parte, esto hará que la articulación cadera entre en rango pasivo y, como consecuencia, la musculatura asociada al movimiento se desactivará, perdiendo todo el efecto estimulante.
Para evitarlo, el control de la activación del core es clave.
Rodilla en cizalla
Sea en flexión o en extensión de cadera, debemos vigilar atentamente que la rodilla no haga «cizalla», es decir, que no se dé un desplazamiento lateral del fémur respecto a la tibia.
Igualmente debemos vigilar que no se colapsen sea hacia adentro o hacia afuera.
Cualquiera de estas situaciones genera exceso de carga en la articulación, especialmente en los ligamentos laterales, los meniscos y la zona de interacción de la rótula y el fémur.
Como consecuencia inmediata, será más difícil o imposible, en algunos casos, activar los glúteos para estabilizar la cadera, y se rompe la cadena cinética de la pierna.
Cadena cinética de la pierna: glúteo → fémur → tibia → conjunto del pie.
Esto también se aplica a posturas tipo seiza, en las que es común ver personas con las tibias paralelas al fémur; sí, es muy kawaii, pero es altamente contraproducente.