Curso Online de Shibari Erótico en Español
Sekibaku (責縛) - Shoden (初段)

Conocer, comprender y dominar los fundamentos técnicos y su aplicación es necesario para poder llevar a cabo esta aplicación técnica con seguridad y eficiencia.

En Kanuki Shibari se unen todas y cada una de las técnicas estudiadas hasta ahora; deberéis aplicarlas todas y de forma eficiente.

No se trata de seguir un patrón de cuerdas, sino de encadenar las diferentes técnicas sucesivamente.

Postura Shisei (姿勢)

Es el primer paso, y el primer requisito.

Estar ambos en una postura anatómicamente neutra, con una mínima activación, lo que equivale a no estar en postura laxa.


Referimos a la Lección Lección 1.3.3 y siguientes para repasar estos fundamentos técnicos.


¿Cuál es el propósito?

Cuando utilizamos este tipo de ataduras, normalmente es para llevar a cabo suspensiones o una gestión intensa del cuerpo de la persona atada.

Lograr mantener en rangos óptimos para cada instante la activación y respuesta de su cuerpo durante toda la duración de la sesión o rutina escénica requiere un control y una gestión del cuerpo muy exigentes, por lo que debemos dosificar y planificar desde el principio para que sea un proceso gradual y sostenible.

Por supuesto, el límite será la capacidad de la persona atada de mantener la activación muscular requerida para cada fase del shibari.

Así que empezamos preparando el cuerpo, no con ejercicios de calentamiento o estiramientos —si se quiere, no está de más—, sino estando presentes física y mentalmente en lo que estamos haciendo.

Una activación básica en ambos será más que suficiente, y nos facilitará el mantener una postura neutra.

Partir ambos —e incido en ambos— desde shisei nos va a permitir establecer entre ambos circuitos cinéticos con mayor facilidad.



Agarre - Kote Tori (小手取 )


Referimos a la Lección Lección 2.3.2 y siguientes para repasar estos fundamentos técnicos.


Puntos de gestión - Kyosho-gaku (急所学)

Aquí vamos a tomar el término Kyosho-gaku (急所学) en el sentido en que se aplica en artes marciales, esto es, como «puntos de gestión o control».

Este es un matiz importante.

Si utilizamos, por ejemplo para el agarre, la mano entera, estamos incidiendo sobre una superficie mucho más amplia que si utilizamos solamente dos dedos —o una cuerda—.

Puede parecer que una mayor superficie de contacto nos dará mayor control, manejo y gestión del cuerpo de la persona atada. Y eso es así hasta cierto punto.

En artes marciales, los participantes van «a la contra» uno del otro; están en una confrontación.

En shibari erótico buscamos lo contrario —la propia técnica hará inútil la resistencia por parte de la persona atada—. Buscamos comunicar, compartir, dialogar.

En esta fase inicial de la forma, lo normal es no contar aún con suficiente contexto común como para que ese diálogo no verbal sea fluido.

Y no, el «nos conocemos bien e intuyo sus reacciones» no es válido; es una trampa.

Precisamente buscamos salir de esos territorios conocidos para explorar otros nuevos, así que no demos por supuesto que la comunicación se establece por arte de magia o costumbre.

Tal y como funciona nuestro sistema nervioso, la piel —y especialmente la fascia— tiene una capacidad reducida de transmitir información; en una analogía tecnológica, tienen un ancho de banda reducido.

Si establecemos una superficie amplia de contacto, estaremos saturando la señal, y ante esa saturación el cerebro interpretará lo que en ese momento sea de su preferencia.

Y recordemos que el cerebro busca siempre economizar energía, acabar pronto, hacer el mínimo.

En cambio, si el contacto se produce en una superficie reducida —el equivalente al grosor de una cuerda o una yema de dedo—, la señal será mucho más clara, más precisa: intensidad y dirección.

Aquí es donde entra en juego la postura.

Si ambos estamos en una postura equilibrada, ese punto de contacto nos servirá para establecer un circuito cinético entre ambos.

Una vez establecido, el cuerpo de la persona atada seguirá con mayor facilidad las indicaciones, ya que su cerebro entiende que, gracias al circuito establecido, esa es la opción más óptima.

Trabajo de dos

A partir de ese primer contacto, todo será trabajo de dos: ambas partes —quien ata y quien es atado— participan activamente.

Quien ata indica de forma sutil al cuerpo de la persona atada lo que debe hacer, y esta ha de responder de acuerdo con lo que entienda.

Explico esta última frase: la indicación sutil buscará la respuesta natural del cuerpo de la persona atada; una indicación imperiosa o intensa resultará en una respuesta aprendida, no natural, que a la larga resultará incómoda o inconveniente.

Las indicaciones sutiles son una forma de gestión de la sesión: se hace una indicación, se espera respuesta y se adapta la gestión y la indicación siguiente a esa respuesta.

Sin imponer, solo gestionando.

Por lo tanto, no se trata de que uno de los dos lleve el brazo a donde le parezca, sino de que quien ata indique el movimiento y la persona atada responda, estableciéndose una dinámica entre ambos que facilite la estabilización articular de forma orgánica y natural.

¡Sin aspavientos ni luxaciones!

Lazo - Nawagashira (縄頭)

Una peculiaridad del Kanuki Shibari es que el lazo con que se fija la atadura es extremadamente largo.

Cuando se empieza a atar la forma, se deja un lazo largo que llegue por lo menos a la altura de las escápulas de la persona atada.

Durante los primeros pasos puede resultar incómodo y estorbar, pero más adelante será útil: lo utilizaremos tanto para recoger cuerda como para ajustar tensiones o cerrar la atadura, siendo una herramienta práctica y versátil.

Recomendaciones

El objetivo de esta primera maniobra es lograr la estabilización de los conjuntos articulares de los hombros manteniendo los brazos atrás, y establecer ya —ahora sí— un pequeño nivel de activación que no abandonaremos nunca, ninguno de los dos, ya que de hacerlo se rompería el circuito cinético establecido.

La progresión en la activación ha de ser gradual: aún queda mucha atadura por delante, y luego vendrá una suspensión o un manejo intenso del cuerpo, que es donde la persona atada va a necesitar toda su energía.

Conceptos clave

Tensión: o lo que es lo mismo, activación del cuerpo y tensión en la cuerda.

Han de ir de la mano; a medida que se requiere más activación, ha de haber más tensión en la cuerda.

Tensión no es apretar; es firmeza, no presión. La cuerda está tensa en sí misma, no contra el cuerpo.

Ángulos: fijaos bien en el vídeo: tanto la incidencia de la cuerda como los movimientos se ejecutan siempre en direcciones específicas, marcadas por la complexión anatómica de la persona atada.

Estos ángulos tenemos que manejarlos en los diferentes planos.

Así, la cuerda se apoya en el antebrazo y sube hacia la escápula opuesta formando un ángulo, pero debemos vigilar que la cuerda se mantenga lo más pegada posible al cuerpo.

Muchas veces, quien ata tiende a llevar hacia su cuerpo la cuerda, alejándola de la persona atada.

Maniobra que «crea interferencias», ya que la persona atada está focalizada en mantener la postura, responder a la cuerda y estabilizarse; si encima la arrastramos hacia atrás inconscientemente, en un movimiento no planeado y que no aporta nada al «diálogo», lo que estaremos generando es ruido e incomodidad.

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