Kanuki Shibari es, sin duda, la forma más icónica del Yagami Style y, por lo general, se asocia con una versión optimizada de un Takate Kote.
Y, técnicamente, así es: a nivel cinético interconecta las articulaciones esternoclavicular y sacroilíaca.
Dentro de las formas del Yagami Ryu, Kanuki Shibari es una estructura fundamental, tanto como herramienta de gestión de la sesión como para facilitar la aplicación acrobática del estilo en suspensiones.
En las performances de Yagami Ren se aprecia claramente esta aplicación técnica, junto con la principal diferencia respecto a otros estilos: una vez que se conectan las líneas de vida a las ataduras del cuerpo, estas no se mueven de lugar ni se reconectan a otros puntos de la atadura o del cuerpo, por muchas transiciones o cambios de postura que se realicen.
Otras escuelas, como por ejemplo Ichinawa Kai (Kinoko), desplazan las líneas de vida de un punto a otro de la atadura o del cuerpo para llevar a cabo los cambios de postura.
En el Yagami Style, estos cambios se realizan moviendo el cuerpo; es decir, requieren la participación activa de la persona atada.
Para ello requiere de la atadura una mayor superficie de apoyo —que se consigue mediante la forma y la cantidad de cuerda aplicada—, así como una mayor estimulación y activación muscular, lograda por la forma en que se aplica la cuerda sobre el cuerpo y las zonas concretas donde se hace.
Visualmente, la atadura se caracteriza por un lazo inicial exageradamente largo, tres vueltas de cuerda en la primera línea (o línea superior), unos kanukis hoy imitados sin sentido por muchas personas y un cerrojo o bloqueo final en forma de S.
No son simples variaciones formales para «vender» un producto diferenciado —que también—, sino que todas estas peculiaridades, aplicadas en conjunto, tienen un sentido y una funcionalidad específicos.
Otra de sus características es que, tras construir la forma base con sus dos líneas horizontales, admite diferentes estructuras opcionales, ya sea en forma de faja dorsal o como soporte para los antebrazos.
Todo esto hace que sea una estructura muy versátil y personalizable. Con ello ya os adelanto que no existe una única forma de configurar el kanuki shibari; dependerá del uso que se le dé.
En el plano de gestión, esta atadura es muy «pesada», muy opresiva, ya que implica una gran cantidad de cuerda y descompensa el equilibrio de la persona atada hacia el suelo.
Al mismo tiempo, resulta muy estimulante: tanto por la aplicación como por el contacto de toda la cuerda con el cuerpo, en el plano erótico, pero sobre todo en el biomecánico.
De esta filosofía se desprende también que no es una atadura funcional fuera de las aplicaciones acrobáticas, ya que resulta demasiado compleja para un juego de suelo o una breve suspensión.
Obviamente, para estudiar esta forma es necesario dominar los fundamentos y técnicas previas y, además, poder ejecutar la atadura con rapidez, ya que, por sus características, es una atadura cuya estructura no debe demorarse al construirse y suspender...
Como una de las creaciones más geniales de Yagami Ren, también incorpora algunos trucos ocultos, tanto para jugar con la persona atada como para sorprender al público y evitar que su funcionalidad pueda copiarse mediante la observación.