Guía detallada para hacer con seguridad un futumomo funcional, estimulante y divertido.
Antes de empezar
En esta clase vamos a trabajar sobre la forma de aplicar la técnica en un futumomo en extensión de cadera.
Esto es, no vamos a hacer una guía paso a paso que tendréis que seguir, sino mostrar un ejercicio a partir del cual podéis crear futomomos en extensión aplicando vuestros propios patrones con creatividad.
Para empezar, un par de consejos: evita las líneas paralelas y, por supuesto, nunca pases la cuerda “por dentro” de la pierna haciendo un kanuki o seguro.
Las cuerdas paralelas no son apreciadas en la estética japonesa, y anatómicamente tenderán a romper el esfuerzo muscular, que parte en espiral desde el glúteo hasta el arco del pie, descendiendo en zigzag por la pierna.
Lo mismo puede decirse de los kanukis o seguros en esta figura. Aquí no vamos a suspender, no vamos a colgar desde el futumomo.
Buscamos estimulación y restricción. Una cuerda entre los gemelos y el muslo acabará interfiriendo con la activación muscular requerida para obtener la máxima eficiencia de la forma.
El futumomo es una figura en la que hay que apretar las cuerdas. Mucho, pero de una manera concreta.
Apretaremos sobre la “parte músculo”, es decir, sobre el muslo, especialmente su cara interna, y pasaremos la cuerda con más suavidad sobre la “parte hueso”, la espinilla.
Por la espinilla discurre un nervio cuya principal función es darnos una señal dolorosa para proteger la pierna de posibles lesiones o fracturas. Por lo que, si presionamos las cuerdas contra la espinilla, la sensación de dolor está garantizada.
Recordad: en presencia de dolor la musculatura se desactiva, y esta es una forma que requiere de gran activación muscular.
Si queremos incluir el dolor en el juego, quizás esta no sea la figura más apropiada.
Para que no pierda sentido y mantenga su eficacia, deberíamos buscar el dolor en la respuesta neurológica y no en la presión ejercida con la cuerda. La gestión del dolor se lleva a cabo en el cerebro, no en las terminaciones nerviosas.
Apretar las cuerdas no es por la “sensación” o “estimulación”, sino para contener el gran conjunto muscular que estamos manejando, para darle soporte y ayudar a mantener la restricción anatómica; por lo tanto, a mayor musculatura, mayor presión podemos ejercer.
Si no atamos con la presión adecuada, la restricción se liberará y la figura será como mínimo ineficaz y posiblemente peligrosa.
La dirección de giro con que “envolvemos” la pierna es clave.
Recordad que estamos haciendo una extensión de cadera, por lo que si giramos de adentro hacia afuera será más eficiente que si lo hacemos al revés. Con este giro ayudamos al movimiento al desplazar la fascia a favor de nuestros intereses.
Ejercicio futumomo en extensión
Posición de balance
Para practicar la forma, empezaremos con la persona atada sentada en el suelo en posición de balance.
La persona que ata debería estar a un lado, en previsión del manejo de cuerpo que tenga que hacer y, por supuesto, en posición de balance que le permita activar su core para gestionar el movimiento.
Es responsabilidad de la persona que ata colocar correctamente el cuerpo de la persona atada, por lo que si esta no se encuentra en una posición de balance, debemos llevarla a ella.
En la práctica, podemos hacerlo de forma dialogada y participativa; esto nos ayudará a ambos a conocer mejor el funcionamiento de nuestros cuerpos.
En juego, lo apropiado es incluir estas correcciones en el propio juego, sin que “se note” que estamos corrigiendo la postura. Que se integre.
Sujentando la cuerda
Por comodidad, vamos a sujetar la cuerda a la pierna; lo haremos con un single column, situado unos cuatro dedos por encima del tobillo.
Que no esté apretado, y como su propósito es simplemente fijar la cuerda, podemos dar una única vuelta de cuerda. Y nos olvidamos de la cuerda.
Esta sujeción la podemos hacer antes de mover el cuerpo o una vez iniciado el movimiento, como mejor se integre en vuestra sesión.
Creando la extensión de cadera
Aquí estaremos aplicando las mismas técnicas que estudiamos para llevar un brazo atrás en las formas tipo gote.
Como es arriba es abajo, y la articulación de la cadera, al igual que la del hombro, trabaja sobre un hueso esférico (el fémur) encajado en un hueco, con la ventaja de ser mucho más estable que el hombro.
Antes de hacer el movimiento, visualízalo; si, como en el video, la persona atada está sentada con las piernas hacia adelante, tendremos que hacer un arco desde el punto de agarre hacia el glúteo, con un radio determinado por la anatomía (longitud de extremidades y movilidad de cadera) de la persona atada.
Para quien ata, es importante elegir dónde se coloca, ya que su hombro debe permitirle hacer ese movimiento circular con comodidad y evitando que su cuerpo interfiera con el giro de la pierna de la persona atada.
No es lo mismo si utilizamos un brazo o el otro, y que el lugar en el que se colocaron inicialmente quizás no sea el óptimo para el siguiente paso. No pasa nada, probar y corregir. Así se aprende.
Pero si hay que corregir, no hagáis un cambio de posición y retoméis donde lo dejasteis; volved a empezar desde el principio.
Comenzamos el movimiento circular siguiendo lentamente ese arco; llevamos el pie en dirección al glúteo. De esta forma, estamos realizando una extensión de la cadera y no de rodilla.
Tenemos que fijarnos en todo momento en que el movimiento venga de la cadera y no de otra parte del cuerpo, especialmente rodilla o las lumbares.
El punto adonde llegue el pie va a depender de la movilidad de cada persona, y en muchos casos no será posible que ambas partes del cuerpo se toquen.
Esto no supone mayor problema siempre y cuando hayamos efectuado el movimiento de manera correcta, con los glúteos e isquiotibiales activos, ya que lo que buscamos es, precisamente, esa intensa activación muscular.
Recordemos que la extensión de cadera normalmente no alcanza los 10 grados. Muchas personas no llegan a 3 grados.
El grado no es lo importante, sino que sea el que puede alcanzar la persona para notar cómo la musculatura de una parte (delante) tira y de otra (detrás) se activa intensamente.
FUNDAMENTAL: una vez establecida la extensión de cadera, debemos ser cuidadosos al mover el cuerpo de la persona atada, para no perder la extensión; esto es, que la rodilla se sitúe por delante de la cadera.
Es muy fácil que suceda sin darnos cuenta y que estemos trabajando con un rango de muy pocos grados.
Pequeño truco para la persona que ata: bloquea la extensión de cadera de la persona atada utilizando una de tus piernas como tope, impidiendo que “vuelva atrás”.
Envolviendo el muslo
Ahora es el momento de comenzar a atar propiamente dicho.
Tomamos la cuerda y la pasamos por debajo de la pierna, envolviendo el muslo y presionando intensamente contra él cuando la tenemos nuevamente frente a nosotros.
Buscamos comprimir específicamente la cara interna del muslo, y la primera vuelta de cuerda irá lo más cerca posible de la ingle, buscando apoyo en músculo. Es decir, no en la misma ingle.
Consejo: pasar la cuerda bajo la pierna puede resultar complicado, ya que entre la pierna y el suelo no queda espacio libre. Bien, puedes crear ese espacio libre levantando la pierna de la persona atada y apoyándola en la pierna que estabas usando de tope.
A partir de ahí, las siguientes vueltas irán comprimiendo la pierna envolviendo en dirección a la rodilla. Terminando a una distancia prudencial de la rodilla (10-15 cm), que dependerá de la anatomía de la persona atada.
No nos interesa tener cuerdas sobre ninguno de los tejidos implicados en la articulación de la rodilla. Puede ser incómodo o peligroso.
Una vez salimos de la gran masa muscular del muslo, la atadura no es tan eficiente y, dependiendo de la anatomía de la persona atada, las cuerdas próximas a la rodilla pueden llegar a deslizarse, “saliéndose” de la pierna y desarmando la atadura o resultar molestas e incluso dolorosas.
Siempre apretando en muslo, nunca en espinilla.
Presionando la cara interna del muslo con la cuerda estaremos provocando estimulación indirecta, especialmente en cuerpos con genitales internos.
Ese momento de aplicar presión es clave en la gestión de la atadura en una sesión, ya que lo usaremos dentro del “esquema del deseo” para aumentar la estimulación y, a partir de ahí, gestionarla para convertirla en excitación.
Por lo que, en su uso en sesión, no tiene sentido envolver todo el muslo de un tirón, sin pausas. Disfrutemos juntos del momento, de cada momento.
Si buscamos optimizar la estimulación, no se deben hacer bloqueos, ni nudos, ni nada que obstruya la dinámica de la cuerda en toda la figura, y la colocaremos evitando crear líneas paralelas.
De esta forma mejora la gestión de la activación muscular y la tensión en cuerpo y cuerda.
Para el cierre de la atadura, un buen sistema es juntar todas las líneas, llevándolas a un punto central. El propósito es aumentar la tensión de cada una de esas líneas, por lo que el orden en que lo hagamos es importante.
Apoyemos la cuerda en la línea más floja, y llevémosla contra la más tensa, y así línea a línea, para acabar uniéndolas todas en un único punto.
Para finalizar, cerramos la cuerda con un nudo simple, una lazada o enganchándola en alguna de las vueltas que más tensión retengan.
Si nos sobra cuerda suficiente, podemos aprovechar para hacer un estribo que recoja el arco del pie.
No es del gusto de todo el mundo, pero estimular de esta forma el pie puede ser gratificante para muchas personas, y biomecánicamente es muy interesante.
Estribo para el pie
Como opción, como ayuda a la persona atada y como refuerzo de la estimulación por medio de la activación muscular, podemos añadir un estribo que mantenga el pie en posición “plano” (flexionado).
Para ello llevaremos la cuerda hasta el arco del pie, lo flexionamos con ayuda de la mano y lo retenemos en esa posición con la cuerda, que vuelve a la estructura para establecer la tensión entre cuerpo y cuerda.
No se trata de envolver el pie, que también puede ser estimulante, sino de forzarlo a mantenerse plano, lo que amplifica el circuito cinético de la atadura al permitir a la persona atada “empujar contra el estribo”.
Nota: en caso de calambres musculares durante el futumomo, cambiar la postura del pie puede ayudar. El pie en flexión hace que se extiendan levemente los gemelos y se libere tensión de los isquiotibiales.
Consejos para la persona atada
No debes notar carga o tensión alguna en tu rodilla. Recuerda que el movimiento viene de una extensión de cadera, no de una flexión de rodilla.
Cuando te estén atando, al notar la presión de la cuerda contra tu musculatura, “empuja” con la pelvis (desde el hueso pélvico) en dirección opuesta a la que tira cuerda. De esta forma, reteniendo, ayudarás a tu cuerpo con la extensión de cadera y esta será mayor.
Si no retienes, la tendencia natural de tu pelvis será seguir la dirección en que tira la cuerda, pasando de extensión a flexión; visualmente, la rodilla estará o tenderá a estar más adelantada que la cadera.
Consejos para la persona que ata
Comprueba que construyes la forma con el cuerpo de la persona atada en balance. La eficacia de la técnica depende en gran medida de la estabilidad pélvica de la persona atada.
Aprieta la atadura. Esta forma es mucho más cómoda, segura y eficiente si está bien apretada. Recuerda: se aprieta contra músculo, nunca contra la espinilla.
Puede parecer obvio, pero no pierdas la tensión de la cuerda en ningún momento.
Recuerda que es una EXTENSIÓN de cadera. Puedes tomar como referencia la línea rodilla-cadera de la persona atada, en la que la rodilla debe quedar más atrasada que la cadera.